Portal de lectura

Todo lo que ocurre afuera es un pasatiempo. La vida yace dentro.

sábado, 28 de enero de 2017

NICO Y NICOL







Nico, fue el nombre que mi madre escogió para mí. Nicol el nombre que escogió para mi hermana gemela, pero no fue allí, en el nombre donde inició nuestra unión, al contrario. Con nuestros nombres significativos y con la misma raíz, se marcó la afirmación de que desde el momento de nuestra concepción, desde el preciso instante en que la célula se dividió en dos, nuestros destinos iban a permanecer unidos hasta el día de nuestra muerte, incluso más allá.

Ambos nacimos con la misma ansiedad de vivir. Y esa misma ansiedad,  generó una energía tal que nos mantuvo en conexión. Yo no podía hacer nada sin que Nicol lo intuyera, incluso cuando el hacer solo permanecía en una vaga idea que rebotaba en mi cabeza. Con el tiempo, esa cualidad comenzó a desarrollar entre nosotros un alto grado de telepatía y otras habilidades.

Yo complementaba a Nicol en algunas de sus destrezas, al igual que ella complementaba las mías. Era algo que ambos, ni siquiera necesitábamos descubrir, simplemente conocíamos todo de nosotros, incluso antes de nacer, y es que desde el vientre de nuestra madre, nuestras manos y nuestras mentes permanecieron unidas, los siete meses que estuvimos, hasta que ambos decidimos salir. No era que tuviéramos un plan ya definido, como algunos especialistas trataban de hacerle ver a nuestra madre; no era que viniéramos de otro lugar con una misión por cumplir como le decían algunos estudiosos astrales. No, eso tampoco. No se trataba de nada de eso. Solo éramos gemelos siameses, pero no a nivel corporal como era usual, éramos gemelos siameses a nivel astral y en toda la extensión de la palabra.

Mi madre no tuvo que lidiar con nuestras peculiaridades, en el fondo ella sabía que éramos especiales y en lugar de preocuparse, destinó su vida a ayudarnos a desarrollar nuestros rasgos especiales, en el fondo, ella sentía que tales rasgos podían servir de ayuda a la humanidad. Algunas veces, su propia ansiedad nos enloquecía, pues se emocionaba mucho cuando en nuestros juegos expresábamos nuestras genialidades, y quería llevarnos a todos los institutos científicos existentes en la ciudad, el en país, en el planeta, quería que todos supieran de nosotros y que a través de nosotros, se pudieran descubrir los caminos para que otros lograran tener lo que ambos teníamos.

Sin embargo, Nicol y yo aprendimos a ocultar ante el mundo nuestras destrezas, dejando en ridículo a nuestra madre, no era algo que nos gustara hacer, pero era ella quien no entendía por boca propia que la humanidad no estaba preparada para concebir ciertas genialidades, siempre nos verían como algo raro, como ratones de laboratorio, sometiéndonos a múltiples exámenes, análisis, pruebas sin sentido. Por ello, Nicol y yo decidimos esconder nuestro secreto y hacerles creer al mundo y a nuestra madre que todo era un típico juego de gemelos y que a medida que crecíamos, esos juegos se iban borrando quedando en el olvido, para nosotros era fácil engañarlos y más cuando nuestras destrezas se iban desarrollando. Mi madre poco a poco fue olvidándose del asunto y comenzó a vernos como seres normales, nada extraordinarios.

Los años transcurrieron y con su transcurrir nuestra telepatía iba en aumento, se había ampliado nuestro campo receptor que no solo se reducía a nosotros dos, ahora podíamos leer incluso la mente de todas las personas que nos rodeaban. Al principio se tornó como un juego, luego ese juego nos comenzó a preocupar.

Nicol tenía más habilidades que yo para despertar y ampliar con mayor fuerza la telepatía. Recuerdo que en nuestra adolescencia ella comenzó a entender el lenguaje de los animales, fue ella quien se comunicó primero con ellos y debido a nuestra conexión, su contacto llegó a mí, hasta el punto que en segundos, logré entender el lenguaje que Nicol había descubierto. Lo mismo sucedió con los árboles, las plantas, las aves, los insectos, luego las rocas, los minerales y hasta en una ocasión la arena de la playa. Todo era un lenguaje codificado donde no solo Nicol y yo entendíamos  a todos los seres vivientes del planeta, sino que además, los sentíamos y cada vez con mayor fuerza.

Nuestro campo telepático aumentó en nuestra juventud y podíamos escuchar todo ser viviente a kilómetros de distancia. Nicol sorprendida por nuestro avance decidió buscar una alternativa que nos proporcionara tener control sobre nuestra peculiaridad… debemos buscar la manera de controlar esto porque nos puede dañar… me decía con regularidad, yo no le daba importancia, para mí era muy divertido, no sé si era porque yo soy hombre y ella mujer, y yo si le sacaba provecho a mis dones. En cambio Nicol era más cauta, en ese tema y por sus peticiones fue que iniciamos la búsqueda que nos permitiera hallar la solución para controlar la telepatía y así no tener que escuchar todo el tiempo lo que todos pensaban.

Al principio nuestra investigación fue desordenada, no sabíamos por dónde comenzar. Yo pensaba en hacernos un casco de acero y cargar con él todo el día, así como los caballeros de armadura de hierro, pero Nicol se oponía a esa loca idea, estaba renuente a llevar algo tan pesado y ridículo sobre su delicada cabeza, estaba decidida a no ocultar su belleza por culpa de nuestra rareza… ¡Vamos que no Nico, no voy a convertirme en uno de esos muñecos que tanto te gustan, yo no! Al final yo terminé haciendo mi casco, si, fue una idea tonta, pues las voces traspasaban el acero, y más tarde se sumaron las emociones, las sensaciones, los sentimientos, atacando mi estómago de manera despiadada, y fue tan fuerte que ya no soportaba tanta presión que deambulaba en mi cabeza y el casco se convirtió en un estorbo que no me dejaba respirar. Y necesitaba respirar. Así que renuncié a él.

Mientras tanto Nicol y su empeño en querer conseguir una alternativa que nos ayudara a controlar nuestro don, abría más brechas que en lugar de disminuir nuestra telepatía, la aumentaba. Fue cuando comenzamos a discutir fuertemente, pues su empeño me estaba volviendo loco, ahora no solo nuestro poder se limitaba dentro de la tierra, Nicol había cruzado la barrera de la atmósfera, llevando nuestra telepatía al espacio sideral.



Habíamos cumplido 24 años, cuando una tarde mientras intentábamos entender algunas voces con sus imágenes, algo sorprendente sucedió:

Ambos nos encontrábamos en el porche de la casa de Nicol, cuando de pronto, Nicol se levantó y se dirigió hacia el jardín, tenía su mirada clavada en el cielo. Enseguida la seguí, y cuando ella se detuvo, a su lado me paré. Yo también dirigí mi mirada al cielo, tratando de ver lo que ella estaba viendo. Pero mis ojos no veían nada.

Pasaron los minutos y ambos permanecimos allí, parados como estatuas. Y en un intervalo de tiempo muy corto, en un instante fugaz, emergieron desde la profundidad del cielo dos figuras geométricas, venían a alta velocidad, hasta que se detuvieron a escasos metros de nuestras cabezas, allí frente a nosotros. Un círculo y un cuadrado, ambos suspendidos en el espacio. Enseguida miré a Nicol y me di cuenta que en ese momento ella no estaba pensando en nada, su mente estaba en blanco. No puedo negar que en ese instante de silencio sentí mucho miedo, un miedo nuevo, un miedo a lo desconocido, pero no era un miedo fundado en aquellas figuras geométricas que estaban suspendidas en el espacio, no, mi miedo fue producto de no escuchar nada, de no escuchar a Nicol, siendo la primera vez en nuestras vidas, donde nuestros pensamientos se convirtieron en una incógnita, una incógnita para mí, y antes de sentirme aliviado por aquella liberación, me sentí perdido.

Tomé a Nicol de sus brazos para sacarla de ese trance, pero no respondía a mis peticiones, a mis suplicas, en su lugar, permanecía inmóvil, tiesa como una roca. La solté y comencé a mirar alrededor tratando de buscar ayuda, pero no había nadie, estábamos solos, completamente solos y en silencio, fue cuando me di cuenta que también había dejado de escuchar las voces de todos los seres vivientes.

Desistí de seguir en mis intentos fallidos, y me senté al lado de Nicol a esperar que saliera de ese trance. No había nada más que pudiera hacer, y si me marchaba por ayuda, temía no encontrarla al regresar.
El sol comenzó a ocultarse por lo que supuse que debían ser las seis de la tarde, cuando surgió de la nada una voz que dijo escoge Nicol, ya es tiempo. Nicol se movió, giró su cabeza a un costado y fue cuando me vio sentado a sus pies… ¿Escuchaste Nico? …me preguntó… Ahora debo escoger una de esas figuras…Yo asentí con la cabeza, pero aquello no me convencía, sin embargo esperé a que Nicol decidiera que iba a ser.

Nicol levantó la mano y señaló el cuadrado, enseguida el círculo comenzó a alejarse hasta desaparecer en la profundidad del cielo. De pronto el cuadrado se desvaneció al instante para luego aparecer frente a Nicol en forma de tabla electrónica. Nicol colocó sus manos palmas arriba, debajo de la extraña tabla y en ese momento, la tabla cayó sobre sus palmas. Nicol la tomó, luego me miró y me dijo… Ven Nico, es hora de irnos… ¿A dónde?  Le dije desconcertado… No sé. Pero el camino es por ese corredor, debemos entrar allí y ver a dónde nos lleva.

Aquello no me pareció una buena idea, sin embargo, estaba loco por irme de aquel lugar, así que seguí a mi hermana quien ya se había adelantado unos pasos de mí. Cruzamos el corredor completo, aquello estaba iluminado por luces que no tenían una fuente, simplemente era sobrenatural, al final se veía un agujero negro, y pensé que allí nos aguardaba un nuevo destino.

Nicol se detuvo frente al agujero negro y esperó a que yo la alcanzara. Cuando me paré a su lado, ella tomó mi mano y leí su pensamiento, yo asentí con la cabeza y ambos pasamos por el agujero. Al otro lado, nos conseguimos con nuestro mundo, pero a unos cuantos kilómetros lejos de la casa de Nicol. Yo lo reconocí en seguida porque salimos justo al frente de uno de los centros comerciales de la ciudad. Sin embargo, había algo que no me cuadraba. No sabía que era, aun así preferí seguir a Nicol, quien había abierto su paso para dirigirse a una de las mesas del primer café que estaba a la entrada del centro comercial. Tomó la silla y se sentó, luego colocó la tabla electrónica sobre la mesa y comenzó a observarla. Yo me senté frente a ella, mi mente continuaba sin escuchar nada, era como si ahora nuestra telepatía funcionara con el contacto de nuestras manos. Por un momento quise arrebatarle el aparato y lanzarlo lejos, pero en lugar de eso decidí ir a dar una vuelta para ver que sucedía en el entorno, tanto silencio me estaba atormentando y Nicol estaba demasiado entretenida en su nuevo juguete, a tal punto que ni cuenta se dio cuando me levanté y la dejé sola.

Comencé a recorrer el centro comercial, y vi que algunas tiendas no me eran familiares. Marcas nuevas y que nunca había visto se veían en las vidrieras, aquello despertó mi suspicacia así que me dirigí a uno de los kioscos para tomar el periódico. Al llegar me conseguí con un señor mayor, como de 80 años, estaba sentado y cuando me vio se levantó en seguida, se colocó frente a mí, se acomodó los lentes y entre dientes comenzó a decir… es imposible… ¿imposible qué? le pregunté, a lo que el viejo respondió…Que seas Nico el gemelo que desapareció junto a su hermana hace más de cuarenta años…Aquello me llegó como una bala fría. Mi cuerpo se erizó de solo pensar en esa posibilidad, así que tomé un ejemplar de algo que parecía un periódico que estaba en el mostrador, digo parecía porque el material no era papel, en su lugar el ejemplar estaba hecho por algo sintético, como fibra de vidrio y en lo que lo tomé en mis manos, los títulos de las noticias comenzaron a aparecer como una pantalla digital, en seguida vi la fecha 24 de octubre de 2067… Un escalofrío invadió mi cuerpo y mis manos no pudieron seguir sosteniendo el ejemplar, por poco se me cae, sino es por aquel viejito que al darse cuenta de mi impresión tomó el ejemplar en sus manos…  Tranquilo muchacho, estás pálido, ¿Qué sucede? ven siéntate un rato… Yo no podía entender todo lo que estaba sucediendo, ¿40 años perdidos? ¿Cómo era posible tal cosa? Nicol, debo ir por ella… me levanté y enseguida salí corriendo a buscarla.

Al llegar al café no podía recordar en cuál de las mesas se había sentado Nicol, así que comencé a buscarla. Mi desesperación iba en aumento, a medida que recorría el lugar y no la hallaba… ¿Nicol dónde estás?... En ese momento deseaba mi telepatía más que nunca, pero en su lugar, mi mente se mantenía bloqueada…maldito aparato… me dije. Mi impotencia me estaba desquiciando, pues era la primera vez en mi vida, que no sabía a ciencia cierta, qué era lo que tenía que hacer por mí mismo, ya me había acostumbrado a conseguir la solución de los problemas en la cabeza de otros. De tanto dar vueltas, comencé a sentir un leve desmayo hasta que a mi mente llegó la voz de Nicol …voltea, te estoy viendo… giré mi cuerpo y al final, en un rincón del café, estaba ella sentada, sonriendo. Sentí como la esperanza llenó mi cuerpo y corrí hacia ella.

¿Qué sucede Nico? Estás pálido…Escuchar la voz dulce de Nicol terminó por tranquilizarme. Enseguida le expliqué lo que estaba sucediendo, le expliqué nuestra desventura al perder 40 años de nuestra vida sin saber que sucedió. Pensé que todo aquello iba a inquietar a Nicol, pero en lugar de eso, soltó una carcajada como si todo aquello le produjera alguna gracia, sin embargo para mí no lo era. Estás asustado porque te acostumbraste a no pensar por ti mismo. Estoy segura que nuestro viaje en el tiempo, no es lo que te preocupa o ¿me equivoco? … Aquella afirmación de Nicol me molestó, era claro que ella si podía estar en mi mente, pero yo había perdido esa cualidad de entrar en la de ella… ¿Por qué tú puedes leer mi mente y yo no?... Mi pregunta fue tajante y fría, sin embargo Nicol no se inmutó, en su lugar me dio el aparato que estaba sobre la mesa, al tomarlo enseguida se encendió algo dentro de mí y las voces de todo lo viviente regresaron…Como verás mi querido hermano, mientras que tú estabas de explorador, yo conseguí la manera de usar este obsequio… ¿y cómo funciona? Asombrado le pregunté a Nicol, pues aquello significaba mucho para ambos…Es muy simple hermanito, solo debes estar en contacto con él, para que así pueda canalizar todas las ondas abstractas que provienen de todo lo que vive en este planeta y hasta más allá, el aparato funciona en sustitución de nuestras antenitas¿quieres decir que esto es nuestra glándula pineal ahora?...le pregunté con tono confundido… algo así por el estilo, en realidad el aparato va a capturar toda la información que recibe la glándula pineal antes que llegue a nuestros sentidos, de manera que interrumpe toda la transmisión para llevar un control, antes que llegue a nosotros, de esa manera podremos filtrar y solo preservar lo que de verdad nos interese…¿y cómo explicas lo del salto en el tiempo? … le pregunté sin anestesia, pues quería escuchar la explicación de mi hermana. Algo me decía que ella tenía mucho que ver con nuestro viajecito…. Ese fue el acuerdo que tuve con nuestros amigos de allá arriba, pues ese aparatito solo funciona en esta época, donde la tecnología ha avanzado más, en nuestro tiempo solo nos habría servido de adorno…¡Entonces, es verdad! ¿Viajamos en el tiempo? …Mi pregunta más que una afirmación era un reclamo, pues Nicol siempre tuvo esa arbitrariedad de tomar decisiones sin antes consultarme… Si Nico, tuvimos que hacerlo, ese fue el trato al cual llegué con esa inteligencia superior que respondió a mis mensajes telepáticos¿tuvimos que hacerlo?¡No recuerdo que me hayas preguntado nada, Nicol! ¿Y no podemos regresar nunca más? ... Claro que podremos Nico, siempre tendremos esa posibilidad de regresar cuantas veces queramos. No te enojes brabucón, bien sabes que no se me da bien eso de consultarte…

Mientras que Nicol me explicaba ahora nuestra nueva forma de vida, mi mente comenzó a recibir a través del aparato todos los avances ocurridos en la humanidad durante los 40 años, aquello era como una película. El mundo había dado un salto enorme que lo había incluido en la exopolítica, ahora estábamos en una época distinta, donde seres de otras civilizaciones superiores venían a la tierra con la naturalidad de un turista, igual nosotros podíamos viajar por la vía láctea como algo normal, sin embargo, lo que capturó mi atención fue que para llegar a todo ese avance, el mundo tuvo que sacrificar mucho, miles de vidas, miles de ciudades enteras, países que fueron destruidos completamente, imponiéndose un solo orden, un solo gobierno, un solo pueblo al desaparecer a los más débiles. La humanidad se aniquiló para poder entrar en la nueva era, quedando de esa aniquilación la raza más fuerte.

Al recibir esa información donde me llegaban esas imágenes de guerras interminables donde desfilaban bombas nucleares y bombas biológicas por doquier, de hambruna, de virus y enfermedades nefastas, miré con espanto a Nicol que ya sabía por cual parte iba mi mente y enseguida levantó su ceja derecha. Nicol no tenía que decirme nada, yo ya sabía en lo que estaba pensando y en esta oportunidad no me pareció tan loca su idea, y sin oponerme, asenté con mi cabeza como siempre lo hacia cuando de las ideas locas de mi hermana se trataba, pues aunque dijera que no, sabía que ella lo haría, y yo como su gemelo siamés, no podía oponerme, tenía que seguirla, pero esta vez, la iba a seguir con gusto porque le íbamos a provocar disgusto, a muchos que no se lo esperaban…

Fin

Eleorana 2017


1 comentario:

  1. Lo he disfrutado mucho, amiga. Gracias por presentárnoslo.

    Abrazo

    ResponderEliminar

LICENCIA

Licencia de Creative Commons
Este obra cuyo autor es GLOSMARYS ELEORANA CAMACHO ALBARRAN está bajo una licencia de Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional de Creative Commons.